dom

21

oct

2012

Rutinas de un pescador

El sonido agudo de la alarma rompe el silencio de la noche. Son las seis en punto de la mañana y  Silverio Cruz lleva media hora despierto. 

‘No necesito el reloj para levantarme, sólo lo pongo por si acaso’.

Este hombre de 63 años,  es uno de los pocos marineros que continúan faenando en nuestra costa. Lleva casi toda su vida pescando en la mar, desde que siendo un niño su padre  lo llevaba mar adentro a bordo de  ‘La Brava’, la embarcación de la familia, ‘para que no le diera la lata a mi madre; la pobre ya cuidaba a otros cuatro. 

 

Benito Cruz, tatarabuelo de Silverio tocando el acordeón.Marineros republicanos en Almería,1935.
Benito Cruz, tatarabuelo de Silverio tocando el acordeón.Marineros republicanos en Almería,1935.

Oriundo de Los Boliches, barriada pesquera de Fuengirola, municipio de la Costa del Sol; Silverio comienza su día bebiendo un café bien cargado y comiendo sus tostadas con tomate y aceite, como manda la tradición andaluza. Entre sorbo y sorbo, nos  muestra  las antiguas fotografías que decoran las paredes de su salón. Se le iluminan los ojos al hablar de  las numerosas generaciones de marineros que se han ido sucediendo en la genealogía familiar de los Cruz.

'Mi Tatarabuelo nació en Almería. Fue un marinero republicano que compró su primera embarcación en 1937, una época muy dura para España, en medio de una guerra civil que devastó al pueblo. Se pasaba muchísimo hambre por aquel entonces, pero la mar siempre  ha dado de comer a mi familia.

Años después su nieto, mi abuelo; se trasladó a Málaga cuando se enamoró de mi abuela, y así fue como mi familia se asentó en Los Boliches'.

 

Puerto de Fuengirola.
Puerto de Fuengirola.

Para quienes poco o nada saben sobre  el arte de la pesca  en nuestra costa, hay que aclarar que  el lecho marino en la zona de MálagaBenalmádena  y Fuengirola es relativamente plano y arenoso. Para encontrar profundidades de más de 100 metros hay que alejarse varias millas de la costa. Justo delante de lo que actualmente es Marbella y Puerto Banús, sin embargo, el fondo marino es rocoso con profundidades muy marcadas. 

Dejamos  atrás la casa de Silverio, y nos dirigimos hacia el puerto de Fuengirola.

'En aquellos tiempos abundaba el pescado por aquí cerca de nuestras playas. Hoy nos iremos hasta el Estrecho de Gibraltar si queremos tener una buena jornada. Las enormes montañas submarinas, las fuertes corrientes y las duras condiciones meteorológicas nunca han permitido una sobreexplotación pesquera y además todos los peces migratorios que entran y salen del Mediterráneo, tienen que pasar obligatoriamente por estas aguas', comenta Silverio mientras subimos a su barco.

Nos ponemos en marcha rumbo al extremo occidental en dirección al Estrecho de Gibraltar que se puede considerar un auténtico vivero. 

Nada más salir de la Bahía de Algeciras, el mar baja a más de 500 metros de profundidad. La profundidad máxima sobrepasa los 1000 metros.

 

'Hay zonas, como Las Bóvedas por ejemplo, a la que íbamos siempre con mi padre, donde el fondo marino sube de unos 70 metros a tan sólo 19 metros. Está claro que estas montañas submarinas generan unas corrientes tremendas y atraen muchísimo pescado', dice Silverio.

 

 

Pescadores faenando en el Estrecho de Gibraltar.
Pescadores faenando en el Estrecho de Gibraltar.

La técnica que aprendió Silverio de su padre se llama Almadraba (del árabe hispánico almadrába, lugar donde se golpea o lucha).
Consiste en instalar un laberinto de redes en el paso de los atunes, aprovechando su migración Atlántico - Mediterráneo desde el Círculo Polar Ártico hasta el Mar Mediterráneo, a su paso por el Estrecho de Gibraltar. Normalmente se sitúa cerca de la costa y se utiliza desde la época de los romanos.

Entre los meses de Abril y Agosto tiene lugar el paso por el Estrecho de Gibraltar de las poblaciones de atunes que, tras haber permanecido durante el invierno en en las costas noruegas, emprenden un largo viaje hacia el Mar Mediterráneo, donde las altas temperaturas, la elevada salinidad y las corrientes marinas facilitan la movilidad del esperma durante el proceso de fertilización de los huevos y por tanto favorecen la reproducción.
Durante este viaje marchan a la cabeza los ejemplares mayores, que llegan a alcanzar los 3 metros de longitud y más de 700 kilogramos de peso, y tras ellos vendrán individuos más jóvenes y de menores dimensiones.

 

'La técnica  del Almadraba, es un arte de pesca de los más antiguos de la historia de la humanidad, consiste en situar entre dos barcos una red somera en la que recogen los peces, atunes y otros que puedan caer. Gracias a que hasta que se suben al barco siguen vivos, en el acto se pueden seleccionar y descartar las piezas pequeñas o inútiles. Entre los barcos y sobre la red bajan los pescadores más experimentados que se dedican a seleccionar los atunes que pueden pesar unos 200 kilos', comenta entusiasmado Silverio. '

Para capturarlos  se aprovechan estos movimientos migratorios, tanto el de ida (temporada de derecho) como el de vuelta (temporada de revés).

 

Imagen de un joven colocando los atunes sobre la cubierta.
Imagen de un joven colocando los atunes sobre la cubierta.

LLegamos a nuestro destino: anclas de 400 kilos, boyas naranjas, grandes flotadores amarillos conocidos como "perros", están ya colocados en la zona donde hoy faenaremos. El desmantelamiento de esta gran trampa de redes fijas se instala a pocos kilómetros de la costa para interceptar a los atunes que cruzan el Estrecho de Gibraltar. Nos encontramos con otras embarcaciones con las que Silverio se ha asociado para compartir los materiales y los gastos que supone la jornada de pesca.

Saludamos a Zoilo Torres, uno de los pescadores que ayuda con la grúa a levantar las pesadas redes que se reutilizarán el próximo año, quien asegura que esta temporada está siendo muy buena por la gran cantidad de atún que ha entrado, pero que las cuotas de pesca no les han dejado capturar ni un sólo ejemplar más del permitido. Este almadrabero de 57 años comenzó a trabajar en esta técnica de pesca tradicional, heredada de los fenicios, hace 26 años, en cuanto terminó el servicio militar.


'Entonces las capturas eran mayores porque había más atunes en el mar', asegura Zoilo. 'Ya cada vez hay más pescadores extranjeros especializados en esta técnica, porque la tradición del almadraba, que antiguamente se pasaba de padres a hijos;no encuentra a muchos jóvenes españoles que estén dispuestos a aguantar las duras condiciones en las que se trabaja durante las temporadas'.

Silverio y sus marineros en plena faena en el Estrecho de Gibraltar.
Silverio y sus marineros en plena faena en el Estrecho de Gibraltar.

Silverio  Cruz es viudo y  cuenta que sus propios hijos no han querido continuar con el oficio.

' Han preferido estudiar y yo me alegro de que cada uno haya encontrado su camino'. Curiosamente todos contribuyen en la empresa familiar:'Mi hija la menor es la que se encarga de administrar nuestras ganancias. Ella estudió Empresariales y me lleva las cuentas. Otro hijo que estudió Logística de Transportes, se encarga de las exportaciones de la mercadería y de los contactos con los puntos de venta y por último, mi hijo el del medio es publicista y el creativo de nuestra firma, el que se encarga de conseguir financiación y fondos o ayudas económicas. 

 

Tras los saludos y risas de los marineros, comienzan los preparativos: cada uno a su puesto. Es importante que las órdenes se ejecuten de manera coordinada y rápidamente.  

'Vamos a por ellos chavales, los atunes no se hacen esperar', grita Silverio.

Se sitúan las embarcaciones en torno a la zona donde ya se han localizado por radar los atunes. Se lanzan las redes al mar colocadas de manera estratégica a modo de prisión para los ejemplares, de forma que no puedan escabullirse. Éstas se sumergen por debajo de la superficie hasta llegar a los atunes. Posteriormente se levantan las redes con la ayuda de las grúas, que son controladas por varios hombres que se encargan de regular la tensión de las cuerdas para facilitar la labor de los marineros.  

A medida que se elevan las redes, el movimiento de la superficie se agita progresivamente hasta que los atunes comienzan a moverse compulsivamente: aletas, morrillos,colas y dorsos se asoman constantemente, dejando ver cómo pelean los peces por salir de allí.

 

'Campo de batalla' entre marineros y atunes.
'Campo de batalla' entre marineros y atunes.

Atún pescado en la almadraba.
Atún pescado en la almadraba.

De pronto comienza el espectáculo:una docena de fornidos marineros se lanza al interior de esa especie de piscina marítima que han formado la redes sostenidas por las grúas. Silverio Cruz da la orden y es el primero en meterse dentro.

Se desencadena una lucha literal entre los marineros que tratan de capturar los ejemplares más grandes, y los atunes que intentan escaparse por algunos huecos laterales. Algún que otro afortunado lo consigue.

Silverio se mueve con una agilidad irreconocible. Sus movimientos son más ligeros que cuando camina por la calle. 'Aquí dentro me siento nuevamente como un chaval'.

 

 Con ojo experto selecciona los atunes más grandes y los acorrala hasta las embarcaciones donde otro grupo de hombres se encarga de subirlos a bordo tras usar unos arpones para debilitarlos y contenerlos.

'No nos resulta agradable herirlos, pero es la única forma de poder subirlos. Ya una vez arriba, mueren por asfixia. Así es la captura. Así ha sido desde siempre. Cumplimos con las normas de Pesca, no sobrepasamos la cantidad establecida por faenas y devolvemos al mar los que no superan las medidas que aseguran la protección de la especie: las crías aún no desarrolladas. Así me lo enseñó mi padre, y a él mi abuelo, y a éste mi bisabuelo y así hasta mi tatarabuelo'.

 

 Poco a poco el ritmo de la batalla entre hombres y atunes va aminorando. Los ejemplares capturados son limpiados con mangueras. La piel se retira con unos cuchillos especiales y rápidamente se los lleva al puerto donde se colocarán en neveras y salas refrigeradas. Allí continuará las labores de selección, corte, conservación y luego seguirán los procesos industriales en las enlatadoras y distribuidoras de atún, hasta que lleguen a los hogares de las personas.

 

Pescadores recogiendo las redes.
Pescadores recogiendo las redes.

Alegría y satisfacción se reflejan en los rostros de estos marineros agotados por la intensidad con la que se ha desarrollado la jornada de pesca. Entre risas y bromas, se toman un descanso y comentan los incidentes del día.

Regresan a sus embarcaciones, se reparten el cargamento y cada uno se dirige a su punto de venta. Nosotros nos disponemos a regresar a Fuengirola.

Ha sido un día intenso y emocionante. Silverio sonríe, mientras pone el motor en marcha y se seca el sudor de la frente con un pañuelo que le hizo su mujer, Serena. 'Así la siento más cerca. Verás, aunque te parezca raro, no me canso de esta vida, he crecido haciendo ésto y moriré  haciendo ésto.

Me preocupa el futuro, las próximas generaciones y la supervivencia de las especies del mar. A veces, siento pánico al pensar que algún día se cargarán todo ésto. Yo no estaré vivo para verlo pero me produce una amargura tremenda'.

 

Una vez en tierra, en el puerto de Fuengirola, nos despedimos de Silverio Cruz agradeciéndole que nos permitiera conocer cómo es la rutina de un pescador; un oficio tan típico y tradicional de nuestra región costera, pero que resulta aún desconocido para muchos jóvenes de ahora.

 

'La mar ha sido siempre nuestra madre:debemos cuidarla y respetarla para que siga generando vida. Si no le fallamos nosotros, ella no nos fallará', dice Silverio Cruz, mientras se marcha caminando por el paseo marítimo con la mirada fija en el horizonte.

 

 

 

Fotografía de un joven Silverio Cruz faenando.
Fotografía de un joven Silverio Cruz faenando.

Ejercicio narrativo: alumna de 4º de Periodismoen la UMA.

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Comentarios: 1

  • #1

    Daniel Mamondes (viernes, 16 mayo 2014 03:11)

    Me encantó el relato, estoy leyendo material de pescadores porque he decidido que uno de los personajes de mi primer libro, sea pescador. Agradezco sinceramente lo leído. Sin duda alguna servirá a mi propósito, y agradezco por eso. Saludos desde Deán Funes, Córdoba, Argentina.

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